Descripción
Este anillo combina siete minerales, cada uno asociado tradicionalmente a una energía y cualidad diferente. La turmalina negra aporta protección y estabilidad; el ojo de tigre, fuerza, confianza y determinación; el cuarzo blanco, claridad, armonía y equilibrio; el lapislázuli, sabiduría, intuición y comunicación; el cuarzo rosa, amor, serenidad y apertura emocional; la piedra sol, vitalidad, alegría y seguridad; y la amatista, calma, protección y conexión espiritual.
La combinación de estos minerales crea una pieza que simboliza un equilibrio integral entre protección, fuerza interior, claridad mental, amor y crecimiento espiritual. Un anillo pensado para acompañarnos en nuestro día a día, potenciando simbólicamente una energía positiva, equilibrada y armoniosa.
Además, el anillo lleva detalles en plata de ley, considerada tradicionalmente un metal vinculado a la energía lunar, la intuición y la sensibilidad espiritual. Se le atribuye una acción protectora y armonizadora, complementando la energía de los minerales que componen la pieza.



